¡Hola! Me llamo Carolina

Tras licenciarme en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá de Henares, completé mi especialización con diferentes formaciones en Educación Ambiental, Ecopsicología, PNL, Técnicas de Liberación Emocional y Psicología Energética.


Pero lo que quiero contarte aquí, es mi historia; Inicio, Crisis y Metamorfosis:


EL INICIO

Estuve 15 años trabajando en el sector de la educación ambiental; gestionando proyectos y creando programas que contribuyeran al aumento de conciencia sobre la problemática ambiental.

Sin embargo, con los años desarrollé una especie de sentimiento de frustración e impotencia, al comprobar que muchas de las soluciones para mantener nuestro planeta en equilibrio chocan de lleno con los intereses que defienden el concepto imperante, pero idílico y poco realista, de desarrollo y calidad de vida.


LA CRISIS

Empecé a comprobar que la repercusión de las actividades de educación ambiental no siempre dejan huella y perduran.

Sobre todo a la hora en que las personas volvemos a la realidad cotidiana, a las obligaciones y deberes sociales, o a las dificultades y problemas del día a día.

Es más, muchas veces generamos sentimientos de culpa cuando al haber ganado consciencia sobre una situación, intentamos cambiar algo en nuestra vida para contribuir, pero no conseguimos mantenerlo en el tiempo.


LA METAMORFOSIS

Desde pequeña había leído mucho sobre inteligencia emocional, autoconocimiento y gestión de emociones. Así que ya de adulta decidí formarme durante varios años en técnicas de Liberación Emocional (TLE) con Paco Vinagre y posteriormente en Psicología Energética en la escuela Philippus Thuban con José Ramón Lobo Rico.

Así es cómo aprendí que nuestras creencias y patrones toman el control de nuestras elecciones.

Pero la teoría no se sustenta sin una práctica que permita contrastarla, así que durante otros tantos años experimenté todo lo aprendido en mí misma y en otras personas para vivir la teoría y comprender los resultados obtenidos.

Comencé a localizar y liberarme de las creencias limitantes que sin saberlo había creado para protegerme y conseguir relacionarme con mi entorno sin salir herida. Me habían acompañado tantos años que habían creado patrones profundos en mí que estaban condicionando mi presente, dificultando la posibilidad de contemplar nuevos caminos y posibilidades.

Era el principio de una transformación personal que cambió la frustración por hábitos de consumo saludables y sostenibles sin esfuerzo y sin sentir que sacrificaba mi calidad de vida. Me fuí a vivir al campo y aprendí lo poquito que se necesita para ser feliz, cambiando el consumo emocional por el racional y nutriéndome de la energía que aporta sentirse un@ con la Naturaleza.

Siempre mantuve un cordón umbilical con la ciudad, de manera que pude poner en práctica todo aquello que experimentaba en la Naturaleza. Hasta que entendí que la naturaleza la tenemos dentro, da igual dónde estemos.

Sorprendida de ver los resultados casi inmediatos que las emociones tienen en la construcción de nuestros actos y comportamientos, en la transformación de nuestras vidas; comprendí que la educación ambiental sólo podría llegar a ser efectiva si conseguíamos aligerar la mochila emocional que cada cual llevamos, de forma que puedan caber dentro nuevas ideas, acciones y sentimientos.




Pero ésto no ha hecho más que comenzar;

porque ésta historia la completáis y le pondréis final todas las personas que vais compartiendo y actuando de forma diferente a la «norma», sea a través de Metamórfica o de los otros caminos complementarios que elijaís.

Mi objetivo con éste proyecto es que los seres humanos nos convirtamos en una especie más compatible con el planeta y que podamos vivir en él, dignamente, muchas generaciones más.