Desde el comienzo de los tiempos el Homo sapiens mantuvo una relación especial con el entorno en el que vivía. Los ciclos de la Naturaleza marcaban su periplo por el planeta Tierra. Pero poco a poco todo eso fue cambiando y su relación con la Naturaleza pasó a ser una relación de control y dominación. Esto ha contribuído a que perdamos nuestra capacidad de adaptación y sin embargo invirtamos mucha más energía en adaptar la Naturaleza a nuestras necesidades. Por desgracia, este planteamiento nos ha llevado a situarnos en un punto de la historia donde el próximo Cambio Climático será definitivo para nuestra supervivencia. Por otro lado, una posible solución es precisamente; recuperar esa conexión con la Naturaleza.

Para entender cómo hemos llegado como especie al momento en el que nos encontramos, podemos sumergirnos en las páginas del libro: «En la espiral de la Energía» de de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes y que podéis conseguir en la web de Ecologistas en Acción, pulsa quí

En un comienzo, hace unos 200.000 años, los seres humanos comenzamos a dispersarnos por el Planeta. En aquella época, previa a la agricultura, cuando encontrábamos un lugar con comida para recolectar abundante, allí nos quedábamos, y el momento de la marcha lo marcaba aquel en el que el tiempo invertido en recoger alimentos cada día era mayor. es decir, antes de agotar los recursos de un lugar, nos desplazábamos. Normalmente a otro que ya conocíamos de otros momentos anteriores. Esto se hacía así porque había un sentimiento de conexión con la Naturaleza, una creencia en un espíritu- fuerza que mantenía el equilibrio en todo y proporcionaba siempre abundancia. De esta manera la especie se fué distribuyendo por toda la superficie del globo. Hasta que hace unos 12.000 años el clima de la tierra cambió. Se produjo el calentamiento del Holoceno y todas las partes de la tierra que estaban conectadas a través del hielo se derritieron y formaron mares, lo cuál contribuyó a que unas 4 áreas del planeta quedaran aisladas entre sí, sin posibilidad de desplazarse de unas a otras (américa, eurasia, africa y australia). De esta manera el territorio que quedó disponible para estas 4 «poblaciones» en cada continente fué mucho más reducida que la acostumbrada.

Los cambios climáticos se fueron sucediendo, las temperaturas aumentaban y las zonas que antes estaban cubiertas de hielo quedaron disponibles para transitarlas y alimentarse en ellas. Las poblaciones aumentaban y cada vez era más difícil desplazar a todos su miembros, por otro lado habían empezado a cultivar plantas en los momentos que permanecían en un mismo lugar. Finalmente el paso a la agricultura fue una decisión que no se sabe muy bien por que se tomó. Las poblaciones forrajeras (lo que mal se conoce como cazadoras- recolectoras, pues su alimentación provenía principalmente de la recolección y la carne muy habitualmente era de animales muertos que encontraban) estaban mejor alimentadas nutricionalmente que las que se dedicaron a la agricultura. Y, además eran mucho más resilientes que las que optaron por cutlivar sus alimentos a expensas de las condiciones climáticas impredecibles).

Aún así, las poblaciones más grandes en número comenzaron a cultivar y lo que antes sera una relación de equilibrio con la Naturaleza empezó a desvirtualizarse, pretendiendo querer controlar los procesos y las desavenencias. No obstante la vida de los Homo sapiens siguió estando guiada por los ciclos de la naturaleza, las estaciones y las tareas del cultivo. Hasta que se llegó al punto de inflexión; aquel en el que las producciones eran abundantes y comenzaron a poder guardarse excedentes de alimentos. Aparece aquí el concepto de propiedad privada, que transforma la forma de relacinarnos que teníamos los seres humanos entre nosotros. Antes de ésto teníamos una identidad relacional (ser el hij@ de, el o la compañera de, etc) pero ahora se desarrolló en función de lo que uno poseía.

Hace unos 6.000 años aparecen las sociedades dominadoras, patriarcales y explotadoras de la Naturaleza (desgraciadamente van unidos evolutivamente los tres conceptos, ahora veremos por qué). Coincide este cambio en la forma de relacionarse entre nosotr@s y con el medio con otro período de cambio climático. Éste hizo que las cosechas de casi todas las partes del globo, donde de forma coetánea se había desarrollado la agricultura, descendieran considerablemente. En este punto de la hisotria, que el Homo sapiens se volviera a plantear volver a ser forrajero era impensable pues la poblaciones habían crecido demasiado, así como las pertenencias y ganado de los individuos.

Así acabamos transformando nuestra percepción de la naturaleza, de un espíritu-fuerza que nos provee de alimento y cobijo donde vayamos, a una variable impredecible, violenta y sin consideración que diezma nuestras poblaciones, nos hace pasar hambre y contraer enfermedades. Desde entonces el ser humano quiere controlarla y entender como funciona, no para adaptarse a ella, sino para adaptarla a sus necesidades.

Estamos viviendo otro cambio climático. Uno que será más rápido en el tiempo que cualquier otro de los que hemos superado como especie. Tenemos dos caminos:

  1. Ya no podemos volver a ser forrajeros, ni descender rápidamente el número de la población mundial para que haya recursos para tod@s en el futuro. Pero sí podemos reconectar con la Naturaleza, volver a sentirnos parte del Ciclo de la Vida, del todo. Podemos volver a nuestra esencia y desprendernos de un consumo desmesurado e innecesario para mantener nuestras necesidades básicas diarias más que cubiertas. Ésta forma de vida asegura una mejor supervivencia tan sólo por el hecho de que se necesitan menos recursos. Empezar a transformar tu Vida en una menos dependiente del mercado te pondrá del lado de las personas y familias que menos sufran las repercusiones económicas y sociales que llegan.
  2. Dejarnos llevar por la inercia que hemos tomado. Basada en la propiedad privada, la explotación de recursos, la religión (como reguladora de la nuevas normal establecidas en las poblaciones sedentarias), y la posibilidad de acumular el dinero y tantas otras que irán surgiendo como parches para seguir controlando lo incontrolable (grandes promesas tecnológicas.

De lo extraído del libro comentado (1º volúmen) la mayor repercusión de seguir por donde vamos es una supervivencia a consta de una peor alimentación, más enfermedades y desigualdad social. De la primera opción, sólo se puede conjeturar, pues hace tiempo nos alejamos de ella y no sabemos si será suficiente o será a tiempo. quizá haya que transitar el camino de en medio, como Buda aconsejaba.

LO QUE SÍ ESTÁ CLARO ES QUE HAY QUE EMPEZAR YA A DEJAR DE TRANSITAR SÓLO POR EL CAMINO INERCIAL QUE LLEVAMOS.

concepto de pertenecer a un todo se pierde y la naturaleza empieza a ser vista como algo impredecible que puede poner en peligro

desgracia esa

Un libro que resúme el periplo del Homo sapiens por el planeta Tierra y que explica cómo hemos llegado a conformar la sociedad en la que vivimos y como todo ello a estado supeditado a las condiciones climáticas y a las decisiones que hemos ido tomando.

He querido compartir un extracto del l»

METAMÓRFICA

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