Foto; RitaE, pixabay

¿Pero, por qué? Los peces criados en cautividad son una solución a la presión de la pesca en las poblaciones de especies amenazadas, como los salmones, las truchas… Gracias a estas granjas de peces la fauna silvestre podría recuperarse y el mundo sería un lugar mejor para vivir, los niñ@s crecerían en un planeta con gran diversidad de especies con peces de colores, delfines y unicornios. Eh?, unicornios? Esto no te encaja verdad? Pues es lo mismo que me sucede a mí cuando escucho hablar de los beneficios de las piscifactorías; que no me encaja.

Brevemente te comento por qué las piscifactorías NO SON LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS AMBIENTALES, es más, son la causa que acucia los que ya hay además de crear otros nuevos.

Para desmontar este mito, peligroso además, atenderemos a dos factores: los ambientales y los que atañen a la salud. Y en concreto me referiré al salmón, pues es del que más información dispongo, pero me da en la nariz de que se puede extrapolar todo esto al resto de especies criadas en cautividad y hacinamiento.

MITOS SOBRE LA SALUD:

. Omega 3.

Bien son conocidas las recomendaciones de ingerir este tipo de grasas, muy buenas para el organismo. En el salmón salvaje encontramos una concentración de Omega3 de 3 996 miligramos y 341 mg de omega-6.7 Este otro tipo de omega también es necesario para nuestro cuerpo pero excederse en la cantidad ingerida de éstos omegas puede causar depresión y otras enfermedades como ataques al corazón, ACV, artritis, osteoporosis, inflamación, cambios de ánimo y obesidad.

La cantidad de estos omegas en el salmón de piscifactoría es de 4 961 mg (un poco más que en el salvaje), pero una asombrosa cantidad de 1 944 mg de omega-6;8 un contenido 5.5 veces mayor en comparación con el salmón silvestre.

La relación saludable entre estos dos omegas debería de ser de 1-1 y sin embargo hay 5 veces más en los salmones de piscifactoría, aumentando por tanto 5 veces el riesgo de padecer alguna de las afecciones antes comentadas.

Otras grasas

El contenido en grasa de un salmón salvaje es de un 5-7% de su masa, mientras que la de un salmón de piscifactoría tiene entre 14.5 y 34 %, más del doble.

Antibióticos

En las piscifactorías se usa más antibiótico por kg de carne que en cualquier otra cría de animales y, no se usa poco en las otras granjas! De hecho ya se espera un nuevo tipo de pandemia causado por bacterias que se hayan vuelto resistentes a los antibióticos y que una vez salten al ser humano no haya forma de encontrar un antibiótico eficiente y no dañino para el organismo humano. Los anibióticos usados para los pacientes críticos de la COVID-19 son los que la industria cárnica lleva dando a los animales durante años. Es decir, las bacterias ya se han adaptado a ellos y se están haciendo resistentes. No hay a la vista revoluciones tecnológicas para crear antibióticos nuevos que nos protejan de estas «super bacterias» que es como son llamadas. Puedes leer el texto entero en https://www.infosalus.com/nutricion/noticia-superbacterias-granjas-industriales-podrian-ser-proxima-amenaza-covid-19-world-animal-protection-20201016133414.html

Tóxicos

El salmón de piscifactoría es un alimento tóxico. Sí, sin algodones. Las toxinas se acumulan en las grasas, y como este tipo de salmón tiene mucha más grasa que el salvaje, comerse un pececillo criado en cautividad es una bomba tóxica. ¿Pero dónde se encuentran los elementos tóxicos en un ambiente controlado como una piscifactoría? Pues, dejando a un lado los pesticidas y antibióticos que se les suministra al agua (para que no crezcan algas y para que los peces no mueran de enfermedades debidas al hacinamiento), los tóxicos se encuentran en el pienso seco que se les suministra.

Estamos hablando de dioxinas, bifenilos policlorados, plaguicidas clorados, además de otros medicamentos y productos químicos. Todos estos productos son muy estables y pueden permanecer dentro de nuestro cuerpo entre 7-11 años.

El investigador de toxicología Jerome Ruzzin también ha puesto a prueba diversos grupos de alimentos que se venden en Noruega con el fin de detectar toxinas y confirmó que el salmón de piscifactoría contiene la mayor cantidad de toxinas de todos, y por un amplio margen (https://consumidoresorganicos.org/2018/04/02/salmon-piscifactoria-comida-chatarra-toxica/).

Pero, ¿por qué los piensos que se les da a estos peces es tan tóxico? Llegamos a la guinda del pastel. Al mar van a aprar todos los résiduos de nuestras actividades humanas, las que no han podido filtrarse ni recuperarse ni transformarse, por lo tanto los peces que se pensacan para hacer estos piensos ya están por sí contaminados con las toxinas, acumuladas en sus grasas. EL mar Báltico es uno de los más castigados e incluso en Suecia recomiendan no comer pesacado más que 1vez/semana. Todos los resíduos de las fábricas de papel, la acumulación de aceites para combustión y los herbicidas son los causantes de esta gran acumulación de tóxicos en nuestros mares, en nuestros peces.

No contentos con esto, en el proceso de creación de los pelets para alimentar peces se producen más tóxicos que se quedan en los propios pelets. Hablamos en concreto de la etoxiquina, un pesticida que fué desrrollado por Montstanto y que fué prohibido para la producción agrícola y ganadero, pero no se dijo nada de peces, porque ni siquiera Montsanto lo había creado para este fin. Ésta toxina puede atravesar la barrera hematoencefálica, la capa protectora del cerebro, llegando así a acumularse en zonas de éste y causando múltiples afecciones peligrosas.

MITOS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE

Sólo voy a mencionar 1, porque es tan grande, que con éste debiera bastar para eliminar este producto de tu lista de la compra, o al menos para reducirlo al máximo.

Para producir 1 kg de salmón de piscifactoría son necesarios una media de 4 kg de peces silvestres (estos peces son cazados para elaborar los pelets de pescado anteriormente comentados).

¿Qué sostenibilidad puede haber en esto? Para crear 1kg de comida usas 4kg. Es completamente ilógico, sobre todo porque esa no es la cantidad real. 4kg se necesitan de los peces que específicamente se utilizan para los pelets, pero en las redes de pesca van otros miles de peces que se tiran muertos por la borda de los barcos porque no forman parte de los ingredientes de esos pelets. Por lo que ya estamos hablando de mucha más cantidad de pescado.

Sin embargo, no puedo dejar de comentar las otras causas que hacen a este sector una amenaza para el clima, para la salud de los ecosistemas marinos y para la vida en general.

a) Debajo de las piscifactorías, como un basurero que no es gestionado con ninguna normativa, hay capas de hasta 15 metros de restos de peces muertos, pesticidas, antibióticos, restos de redes y otros plásticos. Todo eso está en contacto directo con el mar.

b) el uso de pesticidas es rutinario, se añade al agua para acabar con plagas que afectan a los salmones hacinados y con pocas defensas debidas al estrés de convivir en espacios limitados y con muchísimos individuos, como son los piojos de mar. No tiene lógica manifestarse en contra de los pesticidas en los cultivos y apoyar este tipo de negocios donde se usasn de forma indiscriminada y menos vigilada por no ser productos de agricultura.

c) estos pesticidas están causando mutaciones en el ADN de los peces encerrados, que de alguna manera, por unas causas u otras algunos terminan escapando a mar abierto, mezclándose y reproduciéndose con los salmones salvajes, propagándoles sus enfermedades y malformaciones. Se está poniendo en peligro la población natural de salmón salvaje, afectando a todos los eslabones del ecosistema al que pertenece.

UN ÚLTIMO DATO CURIOSO

La carne de estos salmones criados en piscifactoría no es naranja. Es gris. Pero como nadie se comería un salmón gris, porque diría, «oye, aquí pasa algo raro» y levantaría sospechas, les dan colorantes en su alimentación para que progresivamente su carne vaya cogiendo esa pigmentación de forma artificial.Así vemos un salmón con carne naranja que nos hace pensar que el pez tuvo una salud encomiable cuando vivía y una vida muy feliz. Nada más lejos de la realidad.

El salmón salvaje se alimenta de krill y camarones, un lujo que no se encuentra en los pelest de pescado, sólo en su hábitat en libertad.

Si hacen esto… ¿no crees que son capaces de colarnos cualquier cosa?

Te animo a reflexionar sobre todo esto y a valorar seriamente si te beneficia a tí, al planeta y a los que dependen de tí el seguir apoyando este tipo de industria.

Si quieres desengancharte de éste y otros productos nocivos, tóxicos y dañinos para el medio ambiente, te espero en los talleres de METAMÓRFICA.

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