Foto: kokas4oka. Pixabay

Un producto estrella que es víctima de mucho greenwashing. Y es que… quién ha probado un huevo puesto por una gallina feliz sabe que la diferencia de sabor es indiscutible. Las empresas lo saben y de un tiempo a esta parte las hueveras se han vuelto casi todas de cartón, con dibujos o fotos de gallinas pastando libremente en el campo y con frases atractivas como gallinas camperas, gallinas felices… y otras tantas. Sin embargo la verdad de la vida de esas gallinas está dentro del envase, impreso en la cáscara de cada huevo. ¿Quieres saber cómo averiguar que no te están engañando?

Los códigos numéricos que aparecen impresos en la cáscara del huevo es lo único que debe importarte a la hora de comprar este producto. Y es que por ley están regulados qué código corresponde a un huevo que ha sido puesto por una gallina criada en diferentes condiciones.

Vamos al lío;

El código de los huevos tiene un aspecto como éste:

1ES12345678

  • El primer número del código de los huevos indica la forma en la que fueron criadas las gallinas.
  • Las dos letras siguientes indican el país en el que han sido producidos
  • El resto de números pertenecen al código de identificación del productor.

Respecto al primer número, el que nos interesa: cómo han sido criadas las gallinas podemos encontrar 4 números diferentes:

0= lo que indica que es un producto ecológico. Es decir que las gallinas han sido alimentadas con piensos no transgénicos en los que tampoco se han utilizado pesticidas, ni herbicidas para su cultivo, ni abonos químicos. Además las gallinas tienen al menos ocho horas de sueño con oscuridad total (un gran problema en la forma de cría habitual de las gallinas donde las tienen despiertas muchas más horas para que produzcan más). También se garantiza que cda gallina tiene al menos 4 m2 para hacer sus cosas de gallina; picotear, relacionarse con otras gallinas, pegarse baños de arena para eliminar parásitos de su plumaje… etc.

1= nos garantiza que este huevo procede de una gallina que ha sido criada al aire libre, en suelo donde puede picotear libremente, aunque también son alimentadas con piensos. A diferencia de los ecológicos estos piensos sí son transgénicos y en los cultivos se pueden usar pesticidas, herbicidas y abonos químicos, que muy probablemente luego acaben en cierto porcentaje en los huevos. Enlazo aquí una noticia sobre el tema del año 2017.

2 = Las gallinas nunca ven la luz del sol. Son criadas en naves con luz artificial que les regula a su antojo sus ciclos del sueño, reduciéndolo para que pongan más huevos. El aspecto positivo del que se jactan es que al menos no viven enjauladas, pero la densidad es de unas 12 gallinas por metro cuadrado. Lo que no es suficiente para garantizar una salud y bienestar psicológico del animal muy idílico. Hay que tratarlas a veces con antibióticos y medicamentos para evitar plagas y enfermedades que se propagan por toda la producción. Alimentadas con piensos transgénicos cultivados con químicos de todos los tipos.

3= Evita todo lo que puedas estos huevos. Por moral y empatía hacia la vida que le damos a otros animales, pero también por tu salud. Éstas gallinas han sido criadas en jaulas, dentro de naves, sin luz natural. La superficie que tienen por cada gallina es de un fólio A4. Muchas veces han de cortarles el pico para que no se autolesionen debido al estrés, las enferemedades, y la no posibilidad de realizar sus funciones biológicas naturales, como relacionarse con otras gallinas, picotear, limpiarse, etc. Son las gallinas a las que más antibióticos dan (por las heridas que se causan) y las que peor vida tienen. Una gallina criada en esas condiciones no puede dar huevos nutritivos, ni sanos, ni éticos.

He visto y denunciado varias empresas de huevos que ponen fotos en sus paquetes de gallinas pastando libremente y especifican además que son gallinas camperas, pero oh! sorpresa… abres en el mismo supermercado la huevera y ves que su código empieza por 3. No podemos permitir esto.

Cuantas más personas dejemos de consumir los huevos de tipo 3 y 2, antes desaparecerá ésta forma de criar gallinas, porque, simplemente, dejará de ser rentable. Verán que el negocio está en los huevos de gallinas criadas con mejores condiciones y el mismo mercado se irá cambiando.

Catalizar el cambio está en nuestra mano, en cada compra que hacemos, en cada decisión que tomamos. Un sólo individuo puede hacer muy poco, pero muchos individuos haciendo su parte, transforman los sistemas.

Piensa que tu gesto de comprar huevos más respetuosos con las gallinas se suma al de muchas otras personas que cada día deciden hacer lo mismo. Nunca te rindas… poco a poco iremos viendo los resultados de nuestras acciones solitarias, en grandes repercusiones globales.

Si te interesa cambiar tu forma de consumir de manera fácil, sin sacrificarte y sin perder calidad de vida, échale un ojo a los talleres de Metamórfica.

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