Dos palabras que al leerlas juntas hacen aparecer en nuestra cabeza imágenes y en nuestro cuerpo despiertan sensaciones, quizá en el pecho, quizá en el estómago…

Se nos ha activado una reacción ante una amenaza que aunque no estamos viviendo en ese preciso instante (si estás leyendo esto en un sitio tranquilo, levanta la vista un momento y comprueba que no hay llamaradas a tu alrededor, ni gente corriendo despavorida, ni nada que de señales de que algo peligroso está sucediendo), sin embargo nuestro cuerpo se ha puesto en situación de alarma.

Estas situación de alarma dispara nuestras hormonas de estrés para que nuestro cuerpo pueda hacer tres cosas y salvarse:

  • Huir
  • Luchar
  • Esconderse
Ganador principal
Yongqing Bao, es el autor y ganador del galardón principal en el concurso Fotógrafo de Vida Silvestre del Año, 2019

Ambas son respuestas biológicas, estrategias que compartimos con otros seres vivos que nos permiten salvar el pellejo cuando no hay tiempo para desarrollar un plan lógico elaborado. Nos guste o no seguimos siendo animales por mucho que tratemos de diferenciarnos de ellos, y gracias a esas estrategias hemos llegado a donde estamos… No es muy «sapiens» (capacidad de pensar) menospreciarlas.

Sin embargo, hay veces que juegan en nuestra contra. Sobre todo cuando no las revisamos y dejamos que tomen el control ante situaciones que para nada son reales en el presente y quizá nunca en un futuro.

¿ POR QUÉ TOMAN EL CONTROL?

La intensidad de carga emocional con la que vivimos un suceso o nos proyectamos en un futuro es la que desencadena una serie de respuestas que nos pongan «a salvo».

En una parte de nuestra mente se almacenan todas las situaciones en las que nos hemos sentido en peligro, amenazad@s y la solución o acción que emprendimos para salir airos@s (lo que no quiere decir que fuera la mejor, sino la más rápida).

Cuando percibimos una situación de peligro nuestro cerebro racional deja de recibir el aporte total de sangre y ésta se desvía a la parte de nuestro cerebro irracional, en el que están guardadas todas las situaciones de amenaza antes vividas. En décimas de segundo revisa todas las situaciones de carga emocional similar y la respuesta que se efectuó. Automáticamente, sin pararse a analizar nada más de la situación presente, la ejecuta tal como fue en aquel entonces. En este punto es imposible que alguien consiga hacernos cambiar de parecer o razonar con nosotros, la respuesta hormonal es tan fuerte y la sensación de amenaza tan intensa que hasta que no se siente uno fuera de peligro no deja de activarse repetidamente la misma respuesta.

Pues así actuamos en un 90% de las situaciones de nuestro día a día, aumentando con cada nueva situación, real o imaginada, nuestra base de datos para futuras crisis.

Una amenaza puede ser desde el Cambio Climático, pasando por que te despidan o incluso, que tu mejor amig@ se olvide de tu cumpleaños o no te felicite en el momento preciso que tu consideras que tendía que haberlo hecho.

De esta manera el día a día que llevamos no es tan consciente como creemos. Constantemente estamos reaccionando a amenazas fantasma que nos recuerdan alguna cosa de nuestro pasado, luchando o huyendo de las situaciones.

Pero hay una tercera opción, entrar en parálisis, esconderse. Para ejemplo la avestruz ( aunque con matices… ya que aunque ampliamente se cree que mete la cabeza en la tierra cuando se siente amenazada, no es del todo cierto. Lo que hace es bajar la cabeza todo lo que puede hasta el suelo para no llamar la atención del depredador por su largo cuello). No hacer nada es una estrategia que le sirve a muchos animales, que se hacen los muertos para evitar ser cazados o que les coman directamente. Aquí delegamos completamente la solución a nuestro depredador o agente amenazante, esperando a que todo pase y poder seguir tranquilamente nuestro camino si nos hemos librado de ser reconocid@s.

Enzarzad@s en este cóctel de hormonas y de intensidad emocional somos incapaces de crear soluciones racionales duraderas y efectivas a los grandes problemas que nos afectan a tod@s.

Afortunadamente hay herramientas para bajar la intensidad emocional ante las amenazas y permitirnos hacer gala de nuestro apellido, siendo un poco más «sapiens» cada vez.

Desde METAMORFICA las trabajamos y aprendemos a utilizarlas para superar patrones y creencias limitantes que condicionan nuestra vida. En cada una de las actividades nos liberamos de los mecanismos de defensa que ya no nos son útiles en nuestro presente y las transformamos en estrategias que protegen la Vida del planeta, de nosotr@s mism@s y de los que heredarán la Tierra.

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